Se apaga el día.
Se agota la luz gratuita.
De a poquitito va cayendo, cómo todo, va terminando.
Te cebas otro mate.
Te armas otro tabaco, se está terminando.
Suspiras alivio, te vas acercando.
Otra vez la escénica.
Otra vez al "abandono".
Le pican las hormigas, no esas señoras hormigas negras sino esas chiquitas rojas con fuego en las mandíbulas.
Cómo arde volver al pasado, en el mate solo, en la mordedura de la hormiga, en el tabaco armado a desgano, en el cocinar a fuego, en el despertar de tarde.
Pensar que te espera la casa olvidada, cómo estancada en el tiempo.
Y todo por el purísimo disfrute del placer en sentirse ahí, a la altura del pereyo dónde cada vez que hay mareo es un excelente punto de partida, antes de buscar el punto final.
Seguidores
sábado, 15 de febrero de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Retuerce(té)
¿Cuántos vasos de vino habrás estado peregrinando para que nunca pase? Pasó Sí. El otro día me regalaron un Castel Tannat. ¿En qué momento ...
-
Que liviano fué No pensarlo bien Sentirte, ver y abrir Con tus voces dejarte entrar Que liviano se hace cada vez No pensar en el día d...
-
Como profanando la felicidad se paró en actitud rígida a vomitar maleficios que censuren cualquier libertad de sentir, de actuar, de vivir,...
-
¿Cuántos vasos de vino habrás estado peregrinando para que nunca pase? Pasó Sí. El otro día me regalaron un Castel Tannat. ¿En qué momento ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario